Artículo publicado en la revista SCHERZO.

Nº 107, septiembre de 1996, pág. 88-90

SINFONISMO ESPAÑOL

(en tiempos de Goya)

 

            Si hay un período en la historia de la música española desconocido e infravalorado (sobre el que la ignorancia ha fomentado una leyenda negra) es el que ocupa las últimas décadas del S. XVIII y las primeras del S. XIX. Dicen algunos musicólogos que toda la música española de este período está controlada y catalogada, y no se deben esperar sorpresas. Esto no es cierto, como demostraré más adelante, pero aunque lo fuese, lo es en las fichas de los catálogos, no en las salas de conciertos que es lo importante, y las sorpresas vienen al escuchar estas obras, como ocurrió con el disco de "Concerto Köln" dedicado a las sinfonías españolas, o ha ocurrido el pasado mes de mayo en Madrid al interpretarse el melólogo de Tomás de Iriarte, Guzmán el Bueno, una obra impresionante en sus dos facetas, literaria y musical, que obliga a revisar todos los juicios y prejuicios sobre la música española de esta época.          

            Frecuentemente se dice que España no conoció en su momento la gran música instrumental europea de finales del S. XVIII y principios del S. XIX; quien esto argumente desconoce la historia musical española de este período. Bien es cierto que la ópera o el teatro musical (tonadillas, sainetes, etc.) siempre fueron las más importantes manifestaciones musicales, pero los conciertos instrumentales, de una u otra forma, tenían una gran presencia y la mayoría, por no decir todos, de los más importantes compositores europeos de la época eran de sobra conocidos en Madrid, Barcelona o Cádiz, inclusive antes que en otros países, como lo demuestran las numerosas obras manuscritas o impresas de música instrumental existentes en los archivos, sobre todo en los madrileños. Según Martín Moreno, Historia de la música española-S. XVIII (AM 1985): "España es la primera nación que se interesó por la música de Haydn, cuando todavía era un desconocido, antes de convertirse en el símbolo musical de la Ilustración en toda Europa"; y si hacemos caso a las noticias que da T. de Iriarte en sus Poemas, ya hacia 1770 se oían sinfonías de "Hayden" en la Villa y Corte ("Sólo a tu numen, Hayden prodigioso,... / Tiempo ha que en sus privadas Academias / Madrid a tus escritos se aficiona, / y tu su amor con tu enseñanza premias; / mientras el cada día/ con la inmortal encina te corona / que en sus orillas Manzanares cría"). Y lo mismo se puede decir de la "Escuela de Mannheim" que fue rápidamente conocida en Madrid.

            Varios eran los lugares en la capital del reino donde la nueva música ("sinfonías a cuatro, concertantes, etc.") se interpretaba. La Casa Real: el Príncipe de Asturias, y posterior Carlos IV, era uno de los mayores cultivadores y alentadores de este género como intérprete de violín, coleccionando todas las obras de música instrumental que podía y llegando a poseer una de las bibliotecas musicales más importantes del momento. La nobleza: tanto la casa de Benavente-Osuna, que tenía una orquesta a sus servicio que dirigió Boquerini durante varios años a partir de 1786, como la de Alba, encargaron frecuentemente obras a los más reputados músicos foráneos, obras que se tocaban en conciertos privados o en las famosas "Academias". Ambos realizaron contratos a Haydn para que les enviara sus obras. Los teatros: a partir de febrero de 1787 se instauran los "conciertos cuaresmales, o espirituales", a imitación de París,  buscando un nuevo público, manteniéndose toda esta actividad durante la invasión napoleónica y continuando con Fernando VII a pesar de su mayor interés hacia la ópera. Quitando la Casa Real, lo mismo se podría decir de Barcelona o Cádiz que entonces era seguramente el centro comercial más importante del país.

            El músico más interpretado durante esas décadas en España fue J. Haydn; en Madrid le seguían su alumno I. Pleyel, los Stamitz, J. C. Bach, G. Brunetti, Boquerini y otros muchos hoy día olvidados. Mozart fue poco conocido, no obstante a principios de 1800 se interpretó ya en Madrid su Réquiem. El Allgemeine Musikalische Zeitung de Leipzig, en su nº del 14 de septiembre de 1814, dice que: " (Rodríguez de Ledesma) no quedó satisfecho hasta hacerlo ejecutar (el Réquiem), no obstante las dificultades que le promovieron los cantantes y los instrumentistas. Primero lo hizo oír en sociedades privadas y después en algunas iglesias de la corte, logrando siempre excitar el entusiasmo delirante del auditorio" (articulo traducido y publicado en varios de sus libros por R. Mitjana). De Beethoven hay varias obras en la Biblioteca del Palacio Real y parece ser que su gran Quinteto para cuerdas Op.1 fue interpretado en Palacio.

            Las bibliotecas y archivos musicales madrileños están llenos de sinfonías y conciertos de estos autores en versiones manuscritas, seguramente de sus copistas, e impresas: de Haydn se conservan más de 60 sinfonías, además de conciertos, sonatas para cuerda, cuartetos, misas y oratorios como Il ritorno di Tobia; de Brunetti se conservan 32 sinfonías además de numerosa música de cámara; de Pleyel más de 20 sinfonías; de la familia Stamitz numerosas sinfonías y conciertos; de J. C. Bach existen por lo menos 8 sinfonías y 5 oberturas.  

            ¿Y la música española? Es evidente que nuestros músicos conocían la música europea y que no se iban a quedar al margen; entonces ¿qué música produjeron?

            Todos los musicólogos que se han ocupado de este período, especialmente Subirá, dan cumplida cuenta de una larga nómina de compositores españoles que presentaban sus obras junto a los músicos europeos antes mencionados: P. del Moral, J. de León, F. J. Moreno, J. Pons, F. F. Mayo, J. Balado, J. Nonó, F. Sor, etc. Es cierto que no existieron sinfonistas españoles del nivel de Haydn, Mozart o Beethoven, pero ese mismo problema lo tienen casi todos los países europeos. También es cierto que nuestros compositores no tenían la misma preocupación por el desarrollo formal o armónico que los centro-europeos, un ¿defecto? o característica común a casi toda la música mediterránea; pero me imagino que otros valores tendrán. Nuestro gran problema es que ni tan siquiera nos hemos preocupado por saber como suena nuestra música: si es buena, mala, o regular, si merece la pena que engrose el repertorio sinfónico; una cierta desidia o leyenda negra ha hecho caer esta música en el olvido, y todo intento de programarla choca frente al desprecio y el comentario ignorante de que no tiene ningún valor. Yo no veo que otros países porque no tengan pintores de la talla de Velázquez o Goya releguen a sus artistas a los sótanos de los museos. Inclusive un género como el religioso, hoy en día perfectamente integrado en las salas de conciertos y en el que España ha producido obras (ahora sí)  comparables a las de los grandes compositores centroeuropeos, tampoco se le ha dado cabida.

            La mayoría este fondo musical fue estudiado por don J. Subirá pero, si bien profundizó en la música escénica, no le dio tiempo ha hacer lo mismo con la música instrumental, permaneciendo hasta el día de hoy en una cierta desidia musicológica. Sin embargo, creo que el gran problema de la música española, sobre todo de este período, es que en nuestro país no han existido grandes casas editoriales, al estilo de las alemanas o inglesas, que publicasen nuestra música y facilitaran entonces, y hoy en día, que se pudieran conseguir con la misma facilidad que la música centroeuropea. Si alguien quiere tocar música española tiene que acudir a los archivos, labor fascinante que generalmente no está valorada.

 

HACIA UN REPERTORIO SINFONICO ESPAÑOL 

            Lo que viene a continuación es un intento de dar a conocer y facilitar un  posible repertorio (muy incompleto por ahora) de obras españolas de carácter sinfónico que podrían perfectamente formar parte de la programación de las orquestas (en el caso de las españolas debería ser obligado) y cuyas partituras están disponibles en archivos y bibliotecas. Se ha prescindido de las obras de autor desconocido que en el caso de la Biblioteca Histórica del Ayuntamiento de Madrid es muy numerosa: más de 20 sinfonías, 2 conciertos para Violín y 1 concierto para Violoncello (de estos últimos alguien ha robado la parte del solista y los primeros atriles con lo cual su reconstrucción es imposible). También se han obviado los datos biográficos de los compositores que son fácilmente localizables en su mayoría en los diferentes libros y enciclopedias que estudian este período. Así, los años vividos por el pintor aragonés (1746-1828) son unos buenos límites para proponer en principio este repertorio que va de los albores de la música sinfónica a su plena integración.

 

Sinfonías originales.

            Sort (¿Fernando Sor, 1778-1839?): SINFONIA  Dom-DoM. Largo-Allegro Assai, Andante mucho.

            José Pons (c.1768-1818): SINFONIA nº 1  SolM. Andantino maestoso, Allegro-Presto; SINFONIA nº 2  LaM. Allegro, Andante-Tempo 1º.

            Francisco Javier Moreno (1748-1836): SINFONIA DoM. Andante grazioso-Allegretto, Andante, Minuetto (Allegro), Rondó (Allegro); SINFONIA "Le due Opuosti Caratteri"  ReM Op 6. Maestoso-Allegro; SINFONIA "La sala de'sgrima" MibM. Adagio cantábile, Allegro-Piú Allegro, Minuetto (Vivace)-Trio.

            Francisco Felipe Mayo (1789-?): SINFONIA FaM. Allegro con brio, Andante, Allegro assai.

            José Nonó (1776-1845): SINFONIA FaM. Romanze (Andantino), Minuetto (Allegro spiritoso)-Trio, Allegro.

            Juan Balado (¿-1832): SINFONIA  Re m. Largo, Allegro moderato

 

Oberturas de concierto.

            José Melchor Gomis(1791-1836): GRANDE OBERTURA MiM. Marziale, Andante-Allegretto.

            Mariano Rodríguez de Ledesma (1779-1847): OBERTURA "La jeunesse"  MibM (1820). Largo-Allegro vivo.

            Manuel Blanco y Camarón (¿-1836): SINFONIA  DoM. Andante; SINFONIA  Rem. Andante mucho.

            Pablo del Moral (1765-1805): SINFONIA  (Obertura).

            José de León (¿-1818): SINFONIA (Obertura)

 

Música de origen teatral.    

            En este apartado se incluyen oberturas para zarzuelas u óperas originales de los propios autores, sinfonías-oberturas compuestas para obras de otros compositores y música incidental del teatro.

            Antonio Rodriguez de Hita (¿1724-1787) : La briseida-OBERTURA (1768); Las labradoras de Murcia-OBERTURA (1769); Scipión en Cartagena-OBERTURA  (1770).

            José Palomino (¿-?): Il ritorno di Astrea in terra-OBERTURA (1785) (drama per musica).

            José Lidón (1746-1827): Glaura y Cariolano-OBERTURA  (1791) (Lidón escribe en la portada de la obra: "Ensayo en nuestro idioma castellano de la gran ópera seria italiana").

            (José de) León (¿-1818): SINFONIA (Obertura) de "Los hijos de Edipo" (1806).

            Manuel Rodríguez de Velasco (¿-?): SINFONIA (Obertura) de la ópera "el Albumazar".

            Ramón Carnicer (1789-1855):SINFONIA  (Obertura) para el "Barbero de Sevilla" (1823); Adele di Lusignano-SINFONIA  (Obertura) (1819); hay otras óperas de Carnicer como Elena y Constantino (1821), Don Giovanni (1822) o Elena e Malvina (1829) que supongo tienen oberturas pero las desconozco, así como el estado de las partituras.

            Tomás de Iriarte (1750-1791): música incidental del melólogo Guzmán el Bueno  (1790). Se compone de una Introducción y 10 números.            

 

Música religiosa.

            Como comentaba más arriba, hoy en día este género musical está plenamente integrado en las salas de conciertos y es en este campo donde los compositores españoles han producido obras comparables a las de los grandes maestros centro-europeos. La lista sería numerosa, así que voy a llamar la atención sobre tres autores que produjeron su música en las primeras décadas del S. XIX.

            Ignacio Ducasi (1775-1826). Fue Maestro de la Encarnación y la mayor parte de su música religiosa es de un gran nivel musical, especialmente destacable la Misa de Réquiem  que compuso y se interpretó a la muerte de Carlos IV.

            Francisco Andreví (1786-1853). Aunque la producción de este músico catalán es posterior a la fecha de 1830 me parece importante recordarlo ya que es uno de los músicos más curiosos e interesantes de la primera mitad del S. XIX, admirado y valorado en Francia donde pasó una gran temporada a causa de sus ideas políticas conservadoras. Entre su amplia e interesante producción religiosa destaca la Misa de Réquiem  a la muerte de Fernando VII.

            Mariano Rodríguez de Ledesma (1779-1847). En mi opinión éste es el músico español más importante de la primera mitad del S. XIX. El conjunto de su música religiosa, que es muy numerosa, es una de las cimas de la música española. Son destacables: Oficio y Misa de difuntos a la muerte de Isabel de Braganza; Nonas de la Ascensión; Lamentaciones; Misa grande en Re m; Stabat Mater y Misa de Cuaresma.

 

Una sinfonía del Sr. Sort.

            He dejado para el final la comunicación del hallazgo de una posible sinfonía de Fernando Sor.

            Brian Jeffery en su magnífico libro sobre Fernando Sor, publicado en inglés y catalán, dedica un capítulo a los diferentes nombres de este músico dejándolo en dos variante SOR y SORS. Por otra parte, A. Martín Moreno en su libro sobre el S. XVIII arriba mencionado  y referente al inventario de las obras de música de la condesa-duquesa de Benavente, dice: "En otra nota aparece la siguiente relación de obras: La misa grande de Haydn,(...), la de Sort (sic por Sor)...". Jeffery en la catalogación final de obras del músico catalán anota que "según la Enciclopedia de Ledhuy, Sor compuso dos sinfonías en Barcelona hacia 1802-4, de las cuales no se conserva ninguna partitura".

            En la Biblioteca Histórica del Ayuntamiento de Madrid, quizá debido a un error involuntario del que hizo las primeras fichas y después de Subirá, hay una sinfonía que ha pasado inadvertida para los investigadores. Es una obra manuscrita de la cual solo se conservan las partes de los instrumentos que por su estado denotan que han sido muy usadas en el concierto. Tiene dos movimientos: el 1º  Largo-Allegro assai, Dom-DoM; y el 2º un rondó en 6/8, Andante mucho en DoM, que alterna graciosamente "solo y tutti" en los Vl I . En la portada de todos los instrumentos figura la inscripción "Sinfonia del Sor.  Sort", y en la del Basso, además de esto, "con violines, Viola, Oboeses, Clarinetes, Fagotes, Trompas y Basso".  La información más curiosa aparece en la portada de Violín 2º; aparte de los nombres de los violinistas que tocaban en ese atril, Sr. Rodríguez y Sr. Cruz, aparecen dos fechas: en la parte central arriba "año 1815",  debajo de esta "Durán 1823", y debajo del nombre del autor "je soi Sort" junto a una bandera tachada. El comienzo de esta obra es muy parecido al de la obertura de la ópera de Sor Telémaco en la isla de Calipso. Si esta sinfonía es de Fernando Sor tuvo que ser compuesta antes de su salida de España y las fechas que figuran podrían ser los años en que se interpretó.   

            Fernando Sor salió de España en 1813, junto al ejercito francés, para no volver jamás. Se sabe que intentó regresar en varias ocasiones; incluso una vez, según Subirá, envió una carta a Fernando VII acompañada de una obertura para gran orquesta titulada Hércules, que le dedicaba, buscando una benevolencia que nunca obtuvo.

            El destino de Sor es similar al de la mayoría de compositores españoles tanto de antes como de ahora; una historia que se repite frecuentemente y parece endémica al país. ¿Se podrá terminar con ella?